Recortes, Metro y Seguridad

Decía un antiguo jefe que tenía, que lo barato, muchas veces salía caro. El domingo pasado tuvieron lugar dos trágicos sucesos en nuestra red de Metro de Madrid:

En el primero de los sucesos, una panda de borrachos tiraban reiteradamente del freno de emergencia del tren, y debido a la falta de personal de seguridad, la maquinista, una mujer joven de de 20 años intentó solucionar el conflicto para seguir prestando el servicio: Para desgracia de la trabajadora, el grupo de jóvenes borrachos procedió consumar una agresión sexual obligando a mujer a esconderse en cabina y esperar a la policía.

El segundo, tremendamente doloroso, se trataba de un joven de 13 años, que salvaba milagrosamente la vida y perdía las dos piernas al caer entre dos vagones al subirse, con el tren en marcha, en un lugar no habilitado para el uso de pasajeros.

Si uno repasa los cinco últimos años de Cuentas Anuales de Metro, se da cuenta que la reducción de costes en seguridad ha sido una de las más abruptas, pasando de más de 102 millones de euros destinados en 2010 (según los cálculos realizados a partir de los datos disponibles en las memorias), a algo más de 47 millones de euros en 2015 (última memoria publicada). Esto supone una reducción de más del 50% de todo el gasto en seguridad de Metro en tan solo un lustro, incluyendo por supuesto, la retirada en 2013 de los vigilantes fijos en más de un tercio de todas las estaciones, la pérdida de 700 vigilantes menos con respecto al año anterior y un 40% menos de horas en vigilancia.

En la licitación que Metro sacó para contratar los servicios de seguridad de la red en 2013, se dejaba en manos de las empresas un amplísimo margen para decidir qué hacer con sus trabajadores ya que nada impedía empezar a despedir al día siguiente siempre que cumpliesen, claro está, el número de horas y no metiesen demasiado ruido con los despidos de los trabajadores (hay una cláusula que multa a las empresas si salen noticias negativas de metro por culpa de los despidos). Hoy, cuatro años después, muchos de esos trabajadores están con cuadros de ansiedad, sin dar a basto con todo el trabajo que tienen, con cada vez menos recursos y muchos de ellos, sin cobrar puntualmente todos los meses.

De hecho, en lo que llevamos de año, han sido varios los paros y huelgas convocados por los trabajadores de algunas de las empresas concesionarias responsables de la seguridad en metro por impagos de salarios, violaciones reiteradas de la legislación laboral….

Las empresas públicas de este país deberían ser las primeras en dar ejemplo, y los contratos y licitaciones que salieran deberían contemplar más aspectos que el meramente económico.

Parece evidente, que los recortes presupuestarios tienen consecuencias en el día a día de la ciudadanía. Lo vemos en la salud, en educación, en dependencia y, también, en la seguridad de los servicios que presta la Administración. Con un gobierno responsable, estas consecuencias estarían valoradas y explicada. Esperamos que la señora Cifuentes dé explicaciones sobre estos horribles sucesos y que su Gobierno asuma las consecuencias de una política negligente.

Dentro de unas semanas, Metro de Madrid volverá a licitar un concurso por 42 Millones de € para que alguna empresa concesionaria se haga con el jugoso contrato. Sin embargo, esto supone casi 5 Millones menos al año que lo que se gastó en 2015 y pienso en los sucesos de este fin de semana y me acuerdo de mi antiguo jefe… Lo barato sale caro.

Fuente: Madridiario

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