El HUCA carece de un centro de control de seguridad tras dos años y medio abierto

El hospital tenía previsto emitir diez mil tarjetas electrónicas para regular el acceso de las visitas y preservar áreas de alto riesgo, pero no lo hizo.

El HUCA carece de centro de control de seguridad tras dos años y medio abierto y en servicio. A pesar de ser una de las exigencias incluidas en el pliego de condiciones técnicas y administrativas en el contrato de adjudicación del servicio de vigilancia y seguridad, La Cadellada no cuenta ni con un sistema de control de accesos ni tampoco con un registro de visitas o de entrada y salida de materiales, como sería preceptivo para unas instalaciones del tamaño y la importancia de dicho centro sanitario. En los últimos meses, tal y como informó EL COMERCIO, el mayor hospital público de la región, por el que pasan a diario cerca de nueve mil personas, se ha visto inmerso en una oleada de robos, una situación que desquicia no solo a trabajadores, sino también a pacientes y familiares que han sufrido hurtos en el interior del recinto. La sustracción más grave fue perpetrada el pasado noviembre por una banda organizada que valiéndose de una de las llaves que permite acceder a dependencias internas del hospital sustrajo material médico, entre otras muchas cosas. Fueron detenidas tres personas, a las que se les responsabiliza de haberse llevado un desfibrilador, un ordenador portátil, un video proyector, varios cupones de la ONCE (del puesto de venta que hay en el hospital), una bata y una tarjeta médica de seguridad. El caso trascendió tras informar de la operación la Guardia Civil, confirmando así algo que los sindicatos llevaban tiempo advirtiendo y es que en el HUCA «hay un problema de falta de seguridad». Los delegados de prevención, relata Carlos Vázquez, del Sicepa, especialmente sensibilizado con este asunto, pusieron los hechos en conocimiento de la dirección «pero no hacen ni caso».

El nuevo hospital abrió sus puertas el 14 de junio de 2014, poniendo en servicio 180.000 metros cuadrados de superficie hospitalaria. El proyecto inicial del Principado, y por extensión de Gispasa (empresa pública sobre la que recae buena parte de la gestión del edificio), era establecer una serie de medidas para garantizar el control y la seguridad del recinto. Pero lo cierto es que treinta meses después de su inauguración, el HUCA sigue siendo un hospital de puertas abiertas. Apenas tres guardas jurados por turno se ocupan de vigilar el complejo. Dos están asignados al espacio interno, que abarca consultas externas, docencia, hospitalización, radioterapia y las urgencias de adultos y niños. Según la Asociación de Vigilantes Privados de Asturias (Avispa), «resulta imposible que solo dos profesionales puedan garantizar la seguridad interna de todo el complejo».

Demasiadas entradas

El HUCA tenía previsto habilitar un sistema electrónico para regular el acceso de visitas. No por nada, tiene a gala ser uno de los primeros complejos del país en funcionar sin papeles y donde lo digital está a la orden del día. La intención pasaba por emitir diez tarjetas electrónicas para visitantes. Unas serían ‘pases permanentes’ y se darían a familiares que tuvieran que pasar la noche en el hospital, a modo de acompañante. Las otras serían para visitas ordinarias. La Cadellada cuenta en su interior con cientos de puertas que regulan el acceso a las diferentes zonas (los vigilantes se ocupan de cerrar por la noche unas 300). En cada una de ellas hay un pulsador, que puede funcionar activándolo de forma manual (sistema actual) o bien mediante un lector de tarjetas. De implantarse el sistema de control pendiente, las tarjetas electrónicas serían las únicas que permitirían la entrada a ciertas zonas, lo que haría posible que el HUCA preservara áreas restringidas y de alto riesgo.

Otro de los problemas a los que se enfrenta el recinto y que actúa como caldo de cultivo en esta oleada de robos es el excesivo número de entradas, formales e informales. En un principio, el hospital solo iba a contar con cinco accesos: Consultas Externas, Hospitalización, Radioterapia, Urgencias y Docencia. Sin embargo, además de estas grandes puertas, a la zona interna de La Cadellada también se puede acceder, y de hecho, se accede, por cualquiera de las tres cafeterías del recinto; a través del parking de Consultas Externas, del atrio o del salón de actos, estas dos últimas consideradas áreas restringidas y de seguridad, y que deberían estar cerradas al público general.

Fuente: El Comercio

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